¿Dónde está el talento?

7 diciembre 2008 (Expansión)

Donde esta




En estos días, Cataluña aprueba su nueva ley de educación en medio de la polémica y el desencuentro en una materia que requiere el mayor de los consensos. Desde el mundo de la empresa son cada vez más las voces que alertan ante un progresivo empeoramiento en la formación de sus empleados. La situación es especialmente grave en lo que respecta a la falta de talento técnico que es, especialmente en España, uno de los problemas más graves de cara al desarrollo empresarial en el futuro, una vez se supere la crisis. El conocimiento es el factor de trabajo más importante en la sociedad del siglo XXI y las empresas enfocan su crecimiento humano a través de profesionales capaces de llevar a cabo el desarrollo de sus actividades económicas. Houston, tenemos un problema: ¿dónde está el talento técnico de nuestro país?

En los últimos 5 años España ha experimentado una reducción del total de alumnos ingresados en la universidad del 8%, por efecto de la demografía, mientras que en lo que respecta al número de titulaciones técnicas la reducción ha sido de un 24%. En un país que crece, y que pretende estar en los primeros puestos de la sociedad del conocimiento, la reducción de talento técnico es una mala noticia.

Si nos centramos en las titulaciones de Electrónica y Tecnologías de la Información y Comunicación (ETIC) la caída del total de estudiantes llega al 41% en los mismos 5 años. Y es especialmente llamativo el ingreso en los estudios de Informática donde la caída es de un 53%. 


Pero, ¿qué está pasando? El final de la burbuja tecnológica sugiere que se ha perdido abruptamente el atractivo que dichas carreras despertaban. Además, la moderación de los salarios ha contribuido a proporcionar una imagen de proletarización de los profesionales informáticos y de las telecomunicaciones. Y tampoco debe descartarse la influencia de la distorsionada imagen del estereotipo de informático que se muestra en el cine y la televisión, más cercana al “freaky” que a la seriedad de un buen profesional.

Hay que, en definitiva, rediseñar los sistemas que han fallado, como se tuvo que hacer en el proyecto Apolo después de la trágica misión del Apolo XIII. En nuestro caso no falla sólo la universidad, que no sabe hacer atractivos sus estudios, sino también las empresas que no aciertan en explicar las ventajas de la profesión que tratan de atraer. Pero también falla el sistema educativo que no es capaz de promocionar el interés por los estudios técnicos, y en especial por los relacionados con las TIC. Así mismo falla la percepción que tienen los alumnos, y sus familias, sobre las carreras técnicas y la actitud, fuertemente instalada en la sociedad, contraria a la cultura del esfuerzo y la de la perseverancia para el logro de los objetivos. 

Se trata pues de un fallo sistémico, de todo el sistema social y, consecuentemente si acertamos en el tratamiento, su solución no se verá al menos en los próximos 15 ó 20 años.  Por esta razón debe actuarse lo más rápidamente posible. Ya hay en marcha iniciativas empresariales y de los Colegios Profesionales para incidir en los estudiantes de ESO para mostrarles las posibilidades de las profesiones técnicas. O para cambiar la imagen de los profesionales en los medios de comunicación. Pero la tarea es ingente y conviene movilizar a la totalidad de los muchos agentes implicados.

Pero salvar a la tripulación es lo más urgente, como dispuso Houston antes de rediseñar los sistemas. En lo que se refiere a la falta de profesionales, las soluciones a corto plazo también son otras. La primera y más sencilla es la reconversión de profesionales hacia las necesidades ETIC. En este sentido hay iniciativas consistentes en proporcionar formación ocupacional, con programas diseñados a medida de las necesidades de las empresas, dirigida a personal en paro de otras profesiones. 

Otra solución consiste en la obtención de profesionales de otros países. Esta solución viene empleándose por diversas empresas, especialmente las de mayor tamaño y con más relación internacional. Un esfuerzo de la administración para conseguir agilizar los trámites puede incrementar esta vía y acercarla también a las  empresas PYMES. Así mismo facilitaría la atracción de estudiantes de otros países para la realización de estudios de postgrado en nuestras universidades, con la posibilidad de poder trabajar después en las empresas españolas. 

Las empresas del sector y las universidades ya le han visto las orejas al lobo, no así el resto de los agentes sociales. Y no lo olvidemos, nuestra posición como país en la sociedad del conocimiento estará condicionada por como aprovechemos nuestras capacidades para dotarnos del talento necesario y constituirnos en suministradores globales de bienes y servicios de alto valor añadido.


[Fuentes: INE - Estadísticas Universitarias y Fundación Tecnologías de la Información - ADAPTA 2008]


© Josep Vila 2014