¿Quién ha elegido a Rajoy como presidente del gobierno? 

30 octubre 2016



Quién ha elegido a Rajoy como presidente del gobierno?

 

La respuesta equivocada es que han sido los compungidos diputados del PSOE que han querido seguir, o han temido desobedecer, las órdenes de su Junta  Gestora. La respuesta correcta es que ha habido más de un responsable, que cito a continuación por orden cronológico de intervención.

 

En primer lugar Podemos que no quiso dar su voto a Sánchez y su acuerdo PSOE-Ciudadanos, porque imaginó que unas nuevas elecciones le permitirían dar el sorpasso al PSOE y convertirse en el líder de un nuevo gobierno de cambio.

 

En segundo lugar el millón de votantes de Podemos, y sus confluencias, que desertaron en las segunda votación. Seguramente porque pensaron que ya habían protestado bastante y que dar poder a los comunistas podía ser peligroso para su situación económica y laboral.

 

En tercero los 400.000 votantes que se sumaron al PP, haciendo caso omiso de su responsabilidad en los recortes efectuados durante su gobierno y en los casos de corrupción destapados. También tenían miedo de que los bolivarianos dieran un sorpasso y accedieran al poder, convirtiendo el país en un campo de desolación.

 

En cuarto lugar Ciudadanos que abdicó de su cruzada, por el cambio y contra la corrupción, y formó un acuerdo de gobierno con el PP. En el fondo para frenar cualquier veleidad de formar un acuerdo alternativo en el que estuvieran los partidos catalanes.

 

En quinto lugar los partidos catalanes que, de pasar a tener un papel de bisagra confiable, han preferido situarse en la posición de desconexión anticipada. Pasando a producir más miedo que el temido comunismo.

 

Y finalmente el PSOE en el que, una parte del mismo, se aterrorizó de que se pudiera alcanzar una mayoría con los partidos soberanistas catalanes y prefirió, con poca meditación, un suicidio que le imposibilitaba una huida hacia nuevas elecciones.

 

En consecuencia la posibilidad de cambio murió como dice el refrán: “Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Mientras que ganó la gente asustada, de derechas o izquierdas, que se coaligó con el orden establecido bajo el lema de: “Virgencita que me quede como estoy”.

 

Los grandes perdedores ha sido os jóvenes que esperaban salir de sus precarias condiciones laborales con la aplicación de otras políticas sociales i económicas.  Pero parece que no entonan, ni tienen intención de hacerlo, aquella canción cuartelaría que entonábamos en la década de los 60’ de: “Cuando seamos mayorcitos y tengamos fuerza en nuestros bracitos. Pegaremos unas ho….. que va a temblar el mando en este campamento de todos los c....”.  Simplemente se aclimatan o se van.

 

Josep M. Vilà Solanes

© Josep Vila 2014