Diálogos afrancesados

13 noviembre 2013



— Buenos días

— Bon soir.

— ¿Mande?

— Soy un compañero de Mr. Dantón y he venido a comprobar como han recogido en su país los principios fundamentales del estado moderno, que establecimos en nuestra revolución: liberté, egalité et fraternité.

— Pues aquí estamos muy bien. Somos unos campeones. 

— ¿Que me dice de la liberté?

— Aquí todo el mundo es libre para engañar, robar, estafar, prevaricar, lo que Vd. quiera. Eso sí, siempre dentro de un orden. Es decir que no te vean, no te pillen o que no se entere nadie. Siempre hay algunos que les pasa, pero son minoría.

— No está mal. Pero y ¿en la liberté política?

— Unos maestros. Aquí todos pueden prometer lo que quieran en su programa electoral y luego no cumplir nada.

— Caramba y ¿respecto a la egalité?

— ¡Uy! En esto mejor que nadie. Todos somos iguales y no hay nadie más igual que otro. Como dijo un presidente del parlamento: "Aquí no hay, ni se le espera, ningún español que sea mejor que otro"

— ¡Vaya!

— Todos tienen, por ejemplo, el mismo derecho a la misma educación, a la misma sanidad o a ir vestidos iguales. Aunque sean gordos o altos, todos tienen que usar la mima talla. Todo el mundo tiene derecho a que el AVE pase por su pueblo o a tener un aeropuerto cerca de su casa, de forma que nadie sea discriminado.

— Esto es demasié

— Sí, sí. Y si en su pueblo no tienen mar, se les lleva el pescado en camiones hasta la puerta de su casa.

— No me diga

— Sólo hay una excepción: la renta. En este tema se permite una cierta inegalité. Pero como los ricos son pocos, apenas se nota en el conjunto.

— Bueno y ¿como llevan lo de la fraternité?

— Bien también. Mire, si un catalán dice algo que no gusta a los demás, pues no se le compra el cava o las butifarras. Pero, oiga, siempre de buen rollo. Además se le indica fraternalmente que se vaya a venderlas al extranjero. Y así, de paso, se promociona la exportación.

— Muy práctico.

— Y a nivel internacional es sobradamente conocida nuestra tradicional amistad  fraternal con el mundo musulmán y nuestro acendrado amor maternal a los países hispanoamericanos, que tantos inmigrantes nos proporcionan.

— Me deja Vd. atónito. Son realmente sorprendentes sus avances en la interprestación de los principios del estado moderno.

—Sí, muchas gracias

— Una pregunta más. ¿Qué me puede decir en lo que respecta a los principios républicaines?

— En este campo también estamos avanzando muy rápidamente. Ya verá, ya. En lo de la liberté, egalité y fraternité, que antes hemos comentado, la familia real son unos ases.

— Bon jour alors

— Buenas tardes y mis saludos a Mr. Dantón.


© Josep Vila 2014