Diálogos futuristas

12 diciembre 2014



– Buenos días.

– Buenas tardes

– Vengo a anunciarles que la crisis es algo del pasado.

– ¡Ah! Pues voy corriendo a pedir que me devuelvan mi puesto de trabajo.

– No se confunda. Eso no tiene nada que ver.

– ¡Vaya!

– El crecimiento de los puestos de trabajo es algo del futuro.

– Y mientras tanto que hacemos en el presente.

– La receta de la abuela: agua y ajo. 

– ¿Qué?

– A aguantarse y a joderse.

– Me lo temía.

– Lo importante es el futuro. Se lo aseguro joven.

– ¿Por qué es más importante que el presente?

– Porque en el futuro están las elecciones. 

– ¡Claro!

– Y les vamos a reducir los impuestos y a aumentar el crédito…..

– ¡Que bien!

– ….y esto volverá a ser una fiesta.

– Para los de siempre

– Si. Pero si ganamos otra vez, entonces habrá puestos de trabajo para todos.

– En el siguiente futuro, evidentemente.

– Veo que lo ha entendido. ¡Hay que mirar siempre hacia el futuro!

– ¿Y que hacemos con el pasado?

– Olvidar y perdonar.

– Será para los de siempre: los corruptos, los estafadores, los que no saben nada de lo que hacen sus parejas, etc.

– Si. Pobres. Menudo lio que tienen.

– ¿Y para los otros qué?

– ¡Hombre! Callar y esperar.

– Esto suena a otros tiempos.

– No hay para tanto, que podía ser peor.

– ¿Seguro?

– Sí. Por ejemplo, los hombres de negro no han venido y sólo han servido para espantar, como antiguamente hacían los hombres del saco con los niños.

– Para así obligarnos a tragar las horripilantes medicinas de su reforma.

– Pero que les han curado para que puedan disfrutar de un futuro esplendoroso.

– ¡Qué Dios le coja confesado! En el futuro naturalmente.

– Buenas tardes.

– Buenos días.


© Josep Vila 2020