Merche cumple los 70


5 juny 2018


Merche y el Wadi Rum



El Wadi Rum ¡Ah, el Wadi Rum! Magnifico espectáculo de dunas de fina arena rosada.  Es algo mágico. Subimos a una duna todos los amigos y, después de contemplar el extraordinario y embriagador panorama, bajamos corriendo por la suave pendiente de arena. ¡Teníamos 20 años menos, claro! Descargamos todas las toxinas internas durante el recorrido de bajada. Nos convertimos en personas nuevas.  La última en bajar fue Merche que, contagiada por la euforia de todos nosotros, se lanzó también a todo correr por la loma arenosa. Su aterrizaje fue monumental. Se percató, tarde, que para ir por el desierto las manoletinas de paseo no eran el mejor calzado. No se inmutó. Manteniendo su mejor sonrisa continuó bajando, eso si, descalza con las manoletinas en las manos.  Una vez llegó abajo, en lugar de sonrojarse, se puso a reír más fuerte que nosotros que, además en ese momento,  estábamos entretenidos en vaciar las botas de la arena que nos había entrado. Se burlaba de nosotros porque, con su reconocida habilidad de encontrar siempre un punto positivo en todas las circunstancias por adversas que fueran, nos hizo saber que, a ella, le había entrado mucha menos arena en sus zapatitos que a nosotros las botas. En eso tenía razón. Pero Merche y el desierto no se llevan bien porque, cinco años más tarde, un camello la mordió pero, esto es una historia para contar cuando cumpla los 80. 


Josep M. Vilà 


© Josep Vila 2020