- Buenos días.
- Buenas tardes.
- Quisiera comprar un terrenito en esta parcela
- No se lo puedo vender porque la parcela no es mía
- ¿De quién es?
- Es de todos los españoles.
- Entonces ¿a dónde tengo que dirigirme?
- Al Estado que es la máxima representación de su soberanía.
- Y Vds. ¿Que hacen aquí?
- Nosotros también somos propiedad de todos los españoles
- ¿Y su legua y cultura?
- También.
- ¡Vaya!
- Ellos dicen el qué es y el qué no es de nuestra historia y cultura.
- Así no hay discusiones inútiles.
- Y también cómo se debe enseñar la lengua y cómo se debe usar.
- Parece un centralismo colonial.
- No, no. Como españoles somos todos, el sistema está totalmente descentralizado.
- ¿Cómo es eso?
- Si, hombre. Todos somos iguales, tenemos los mismos derechos y obligaciones, compartimos la misma lengua y cultura y lo demás, en caso de existir, son tonterías.
- !Ah!
- Y a cambio, por decisión soberana, el Estado nos deja vivir en la parcela.
- ¡Toma!
- Además, aunque se lleva todos los impuestos que se recaudan, nos da todo el dinero que considera que necesitamos.
- ¿Y eso?
- Es que, como somos unos manirrotos, así no lo gastamos en tonterías.
- Claro.
- El Estado, en cambio, sabe donde es mejor gastarlo.
- ¿Porqué son más listos?
- Y más espabilados.
- ¿Le puedo hacer una pregunta?
- Claro que sí. Y hasta dos si están encadenadas.
- ¿Le interesaría tener un Estado (con mayúsculas) en su parcela?
- Sí.
- Ya que su respuesta es afirmativa ¿quisiera que fuera independiente?
- Sí.
- ¡Uy! Váyase con cuidado que lo van a echar de la Asociación de Vecinos, de Europa, del Mundo mundial y de la Galaxia.
- No hay problema por que la pregunta no me la puede hacer. Lo impide la ley.
- Pues buenas tardes.
- Que passi un bon dia.